Israel lanzó una serie de bombardeos sobre zonas densamente pobladas de Beirut, apenas horas después de anunciarse un alto al fuego entre Israel, Estados Unidos e Irán. Las autoridades libanesas reportaron al menos 182 personas muertas y cerca de 900 heridas.
El gobierno israelí aseguró que la tregua con Irán no incluye al Líbano ni al grupo Hezbollah, por lo que continuó con las operaciones militares. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, declaró que la situación en Líbano es “una escaramuza separada”.
El ejército israelí informó que atacó más de 100 objetivos en apenas 10 minutos, incluyendo supuestos centros de mando, lanzadores de misiles e infraestructura de inteligencia vinculada a Hezbollah. Sin embargo, residentes y autoridades locales negaron la presencia de instalaciones militares en las zonas alcanzadas.
Periodistas de The Associated Press reportaron escenas de destrucción en distintos puntos de Beirut, con vehículos calcinados, edificios colapsados y cuerpos en las calles. Ambulancias y rescatistas trabajaron entre los escombros en busca de sobrevivientes.
Autoridades libanesas calificaron los ataques como una grave violación al derecho internacional, mientras que Irán advirtió que podría endurecer medidas en el estrecho de Ormuz ante la continuidad de los bombardeos.